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Los hacendados de Reigate es una de las historias cortas del personaje Sherlock Holmes. Fue escrita por Sir Arthur Conan Doyle y publicada dentro de la colección Las memorias de Sherlock Holmes.

Argumento Editar

Watson lleva a Holmes a la finca de un amigo cerca de Reigate en Surrey para descansar después de un caso bastante extenuante en Francia. Holmes se topa con que sus servicios son necesarios en la finca, pero también encuentra que su enfermedad reciente le sirve bien; su anfitrión es el Coronel Hayter.

Recientemente ha habido un robo en la propiedad cercana de Acton en el que los ladrones robaron una gran variedad de cosas, incluyendo una bola de bramante, pero nada realmente valioso. Entonces, una mañana, el mayordomo del coronel le narra las noticias de un asesinato en otra finca cercana, la casa de los Cunningham. La víctima fue William Kirwan, el cochero. El inspector Forrester se ha hecho cargo de la investigación, y hay una pista física: un pedazo de papel roto encontrado en la mano de William con algunas palabras escritas en él. Holmes tiene un interés instantáneo en esto, viendo algo que Forrester se ha perdido: para Holmes es bastante claro que el fragmento de una nota fue escrita por dos hombres, cada uno escribiendo palabras alternas. Un hombre es joven y el otro bastante mayor. Por otra parte, están relacionados. Holmes, un experto en estudiar la escritura a mano, no expresa esta u otra observación o conclusión hasta el final de la historia. También observa que una línea dice "cuarto para las doce", coincidiendo con el momento del asesinato de William.

Uno de los primeros hechos que surge es que existe una disputa legal de hace mucho tiempo entre los Actons y los Cunningham que involucra la propiedad de aproximadamente la mitad de los bienes que actualmente están en manos de los Cunninghams.

Holmes pasa bastante tiempo investigando y entrevistando a los hombres de Cunningham, el joven Alec y su anciano padre. Alec le dice a Holmes que vio al ladrón luchando con William cuando se produjo un disparo y William cayó muerto. El ladrón corrió a través de un seto hacia la carretera. El anciano Cunningham afirma que estaba en su habitación fumando en ese momento, y Alec dice que todavía estaba despierto. Holmes sabe que están mintiendo. Ningún ladrón con sentido común irrumpiría en una casa cuando se pudiera ver por las lámparas encendidas de la casa que alguien estaba aún levantado. Además, el cuerpo de William no tiene restos de pólvora; por lo que no fue disparado a quemarropa como afirman los Cunningham. La ruta de escape tampoco concuerda con su historia: hay una zanja pantanosa junto al camino que el asesino en fuga debería haber cruzado, pero no hay señales de huellas en ella.

Holmes sabe que sería útil conseguir el resto de la nota hallada en la mano de William. Él cree que el asesino se lo arrebató a William y se lo metió en el bolsillo, sin darse cuenta de que todavía quedaba algo en la mano del cochero asesinado. Desafortunadamente, ni la policía ni Holmes pueden obtener información de la madre de William, ya que ella es bastante mayor, sorda y algo ingenua.

Holmes aprovecha su enfermedad reciente y simula un ataque justo cuando Forrester está a punto de mencionar la pista de los Cunningham. Él sospecha que los Cunningham saben dónde está el resto de la nota, y no desea que la destruyan. Holmes también consigue astutamente que el anciano Cunningham escriba la palabra "doce", que aparece en el trozo de papel recuperado de la escena del crimen, cometiendo un error en un anuncio que Holmes pidea Cunningham que publique, y le pide que lo corrija. Esto lleva a Watson (en ese momento) a sentir que su amigo está más agotado de lo que pensaba.

Holmes entonces insiste en buscar en las habitaciones de los Cunninghams a pesar de sus protestas de que el ladrón (a quien Holmes ha desestimado como una invención) no podría haber ido allí. Contempla la habitación de Alec y luego la de su padre, donde golpea deliberadamente una pequeña mesa, tirando al suelo naranjas y una jarra de agua. Los otros no han estado mirando en ese momento, y Holmes insinúa que la causa es la torpeza de Watson. Watson sigue el juego y se agacha para recoger naranjas dispersas.

Todos se fijan en que Holmes ha salido de la habitación. Momentos después, hay gritos de "asesinato" y "ayuda". Watson reconoce la voz de su amigo. Él y Forrester corren a la habitación de Alec, donde encuentran a Alec tratando de estrangular a Holmes y su padre, aparentemente girando la muñeca de Holmes. Los Cunningham son rápidamente reducidos, y Holmes le dice a Forrester que los arreste por haber asesinado a William Kirwan. Al principio, Forrester cree que Holmes debe estar enojado, pero Holmes llama su atención sobre la expresión de sus rostros, muy culpable. Después quitar un revolver de la mano de Alec, los dos son arrestados. El arma, por supuesto, es la que se empleó para asesinar a William.

Holmes ha encontrado el resto de la nota, todavía en el bolsillo de bata de Alec:

"Si quieres venir a las doce menos cuarto a la puerta este te enterarás de algo que te sorprenderá muvho y quizá sea de lo más útil para ti y también para Annie Morrison. Pero no hables con nadie de este asunto."

La coraza del anciano Cunningham se rompe después de su arresto y lo confiesa todo. Parece que William siguió a sus dos empleadores la noche en que irrumpieron en la finca de Acton (Holmes ya ha deducido que fueron ellos, en busca de documentos que respaldan el reclamo legal del señor Acton, que no encontraron). William procedió a chantajear a sus empleadores, sin darse cuenta de que era peligroso hacerle algo así a Alec, y pensaron utilizar la reciente alerta de robo como una forma plausible de deshacerse de él.

Adaptaciones Editar